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Lo que significó para mí mi primer evento internacional  

Lo que significó para mí mi primer evento internacional   

Por Eli Pacheco

 

Uno lo escucha todo el tiempo de los IBO: ¡HACE FALTA ir al entrenamiento internacional! 

Sabemos que no siempre es fácil, o incluso posible, dar ese viaje. Pero si asistes a un evento de entrenamiento internacional, escucharás las historias. Caravanas. Un auto compacto repleto de gente. Compartir una habitación de hotel con muchos de tus integrantes de equipo más cercanos, comiendo sopa ramen y papitas baratas.

Todo para absorber el conocimiento y hacer los contactos que no pueden conseguirse en ningún otro lugar y pueden ayudarte en tus esfuerzos por hacer crecer tu negocio.

Pronto se avecina un Entrenamiento Internacional. [¿No estás inscrito? Inscríbete HOY.] Les pedimos a los IBO que reflexionaran sobre la primera vez que dijeron sí y dieron el paso para llegar a un evento internacional de ACN. Algunas de las mayores estrellas tuvieron los caminos más inciertos hacia el éxito, y sencillamente para llegar al entrenamiento internacional.

Echa un vistazo a algunas de sus historias aquí.

¿Cuál es tu historia? Envía un correo electrónico a eli.pacheco@acninc.com y tu viaje podría salir en la próxima publicación como esta. Ya sea que recorras dos millas, 222 o 2,222, existe una gran posibilidad de que la experiencia te transforme: la experiencia de llegar aquí y de estar aquí.

 

El éxito de camino

El primer evento de entrenamiento internacional de Aaron Burt le ilustró posibilidades más grandes para su vida. Una estabilidad que podía alcanzar para su familia a través del arduo trabajo y dedicación a su negocio. Como muchos que hacen su debut en un entrenamiento, Aaron aún no era muy exitoso cuando llegó.

“El evento me permitió identificarme con los líderes que estuvieron en mi situación anterior de dificultad financiera, pero que se esforzaron por tener un ingreso mayor que sus problemas”, cuenta Aaron. 

Ver un espacio repleto de positivismo e ímpetu (fue en Atlanta, en el 10mo. aniversario de ACN) fue la prueba social que necesitaba Aaron. Ese fin de semana, se hizo amigos para toda la vida, gente junto a la que, según cuenta, sigue persiguiendo la grandeza.

“Ese ambiente me hizo a prueba de la negatividad”, explica Aaron. “Me dejó de importar lo que pensaran mis amigos y familiares sobre mi participación. Sabía que podía hacerlo sin ellos. En Atlanta, sentí el pulso de la empresa y el amor genuino de los cofundadores”.

Los presentadores de ACN hablaron de lo que podía ser la empresa en 10 años. El momento fue el ideal para que Aaron entrara.

“He podido desempeñar un papel en la visión que se me presentó en ese primer evento”, comenta.

 

Mostrar lo que es posible

A Patrick Maser también le sucedieron grandes cosas en un Evento de Entrenamiento Internacional en Atlanta.

Patrick, quien es SVP, dice que vio a personas iguales que él, trabajando arduamente y triunfando, ascendiendo a RVP. Conmovedores discursos y ascensos inspiradores le mostraron a Patrick lo que podría ser posible si se dedicaba a llegar al escenario.

 “Mi primera convención me dio lo que estaba buscando: un verdadero hogar donde cualquiera pudiera triunfar si tenía el compromiso y le echaba ganas”, dice Patrick. “Mi fe en la empresa se acrecentó y mi fe en mí mismo también”.

 

Catalizador del cambio

A Renata Krumer le iba bien en su trabajo como gerente de hotel en la ciudad de Nueva York. Su propiedad acababa de recibir a tres líderes mundiales en la cumbre de las Naciones Unidas. Pero la paga no era increíble, a pesar de que el trabajo absorbía gran parte de su tiempo y flexibilidad. 

El entrenamiento internacional se convirtió en un catalizador del cambio. 

“Tengo la certeza de que no habríamos podido continuar con la carrera, marcando una diferencia tan grande entre más de 2,200 increíbles seres humanos durante los pasados siete años sin asistir a nuestro primer evento de entrenamiento internacional”, cuenta Renata. 

Su mentor, el SVP Byron Nelson, le preguntó: “Renata, ¿por cuánto tiempo más quieres tener un jefe en tu vida?” Eso le bastó a Renata, quien tenía 48 años, para pasara a la acción.

“Gracias a Dios mi esposo, Boris, quien se mostraba escéptico, tomó la decisión de ir conmigo al primer evento, en Los Ángeles”, dice Renata. “Y la convención tuvo su magia nuevamente. Cuando terminó, me di cuenta de que me dirigía a casa con mi socio más leal y apasionado, mi esposo”.

El evento se ganó a Boris también. Ahora, con arduo trabajo y dedicación, son RVPP y están en el Círculo de Campeones.

“Estamos bendecidos de tener los líderes más humildes y serviciales en nuestra familia matriz”, dice Renata. “Nuestro equipo es nuestro tesoro”.


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